sábado, 26 de mayo de 2018

Sesión 5. Actividad 2: Análisis y abstracción de información

La problemática ambiental que vivimos actualmente

La contaminación del aire, suelo y agua, así como la degradación de áreas naturales es el resultado de la explotación y el manejo inadecuado de los recursos naturales, se entiende por un desconocimiento e ignorancia de la ciencia ecológica. Actualmente bosques, selvas, lagos y ríos se encuentran dañados en su composición, estructura y funcionamiento.
Ante la crisis mundial surge la necesidad de tomar medidas efectivas que eviten la desaparición de los ecosistemas, que promuevan su recuperación y conservación parcial o total y su posible uso sostenido. Los criterios que se utilicen para tomar una u otra medida deben fundamentarse, en primera instancia, en el estudio científico de las interacciones que determinan la distribución y la abundancia de los organismos.         

En la restauración se intenta dirigir el sistema por una ruta de estadios sucesivos que recupere la composición de especies y las interrelaciones que tenía la comunidad original en un tiempo relativamente corto.        

El marco teórico: la sucesión ecológica       


La sucesión ecológica es el marco conceptual en el cual se basa la restauración ecológica. Los ecosistemas o comunidades que han sido degradados llevan acabo por sí mismos eventos de recuperación que son parte de un proceso de sucesión. El conocimiento de los procesos de sucesión de los diversos ecosistemas o comunidades permite plantear diferentes enfoques para realizar una restauración ecológica con éxito. A continuación se presentan los principales modelos e hipótesis acerca de la sucesión ecológica, que es un intento por dar una visión general de esta vertiente de la ecología.         

La sucesión fue descrita a principios de este siglo por Clements, quien la definió como un proceso sinecológico de eventos graduales y recurrentes que tienden a llegar al equilibrio en las comunidades. Una década después, Gleason propuso la Teoría Individualista, de acuerdo con la cual la sustitución de especies en el proceso de sucesión no tiene una secuencia determinada, ya que cada especie responde de manera específica a las interacciones bióticas y abióticas del hábitat. Por lo tanto, la sucesión tiene un carácter más individualizado, menos predecible y por ende, las comunidades no siempre convergen en el climax climático.  

Walt propuso en 1947 el concepto de “sucesión cíclica”, el cual postula que las comunidades se encuentran en equilibrio y que los cambios que éstas experimentan se deben no a procesos de sucesión sino a eventos cíclicos a pequeña escala.
En 1954 Egler presentó dos modelos de sucesión. El primero llamado florística de relevo, que consiste en el remplazo de una comunidad vegetal por otra (Hipótesis de monoclímax de Clements). El segundo, conocido como el Modelo de la composición florística inicial, establéele que todas las diferentes especies características de una comunidad se encuentran desde el inicio del proceso de sucesión en forma de semillas o propágulos, cada una con tasas diferenciales de establecimento, crecimiento, reproducción y sobrevivencia a través del tiempo. Es decir, la composición y estructura de la comunidad varía gradualmente sin un remplazo total de una comunidad por otra.           

En 1975 Whittaker planteó el concepto de patrón climático, que está derivado de la hipótesis clementsiana de monoclímax. En un área con un régimen climático dominante se identifican diferentes condiciones climáticas a menor escala: en una zona, una localidad o un micrositio. Estas condiciones climáticas locales se originan de la combinación de un conjunto de factores como son el clima, el suelo, la topografía y los eventos de perturbación. El resultado de la interacción de estos factores es el establecimiento de un conjunto de comunidades vegetales que varían en un gradiente ambiental o un patrón climático. 

Un año después, Horn desarrolló el modelo conocido como “remplazamiento árbol por árbol”, que permite predecir los cambios en la composición y estructura de una comunidad arbórea con base en dos aspectos básicos, 1) la probabilidad que tiene un individuo de ser remplazado por otro de la misma o de diferente especie en un intervalo de tiempo determinado, y 2) el supuesto de una composición inicial de especies. Uno de los resultados más interesantes de este modelo es, independientemente de la composición inicial de especies, que las comunidades alcanzan una situación de estabilidad.                

Posteriormente, Connell y Slatyer plantearon tres posibles mecanismos para el proceso sucesorio: facilitación, tolerancia e inhibición. En el mecanismo de facilitación las especies pioneras llegan al sitio y modifican las condiciones ambientales del medio, haciéndolo adecuado para la entrada de otras especies que resultan competitivamente superiores.

Bibliografía

Martínez Romero, Eduardo. 1996. La restauración ecológica. Ciencias, núm. 43, julio-septiembre, pp. 56-61. [En línea]. 
Sanches, Oscar. 2005. Temas sobre restauración ecológica. Instituto Nacional de Ecología
Diario Oficial de la Federación del 28 de junio de 1989. Decreto de Expropiación, pp. 31-39.










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