Sesión 5. Actividad 2: Análisis y abstracción de información
La
problemática ambiental que vivimos actualmente
La contaminación del aire, suelo y agua, así como
la degradación de áreas naturales es el resultado de la explotación y el manejo
inadecuado de los recursos naturales, se entiende por un desconocimiento e ignorancia
de la ciencia ecológica. Actualmente bosques, selvas, lagos y ríos se encuentran
dañados en su composición, estructura y funcionamiento.
Ante la crisis mundial surge la necesidad de tomar
medidas efectivas que eviten la desaparición de los ecosistemas, que promuevan
su recuperación y conservación parcial o total y su posible uso sostenido. Los
criterios que se utilicen para tomar una u otra medida deben fundamentarse, en
primera instancia, en el estudio científico de las interacciones que determinan
la distribución y la abundancia de los organismos.
En la restauración se intenta dirigir el sistema
por una ruta de estadios sucesivos que recupere la composición de especies y
las interrelaciones que tenía la comunidad original en un tiempo relativamente
corto.
El
marco teórico: la sucesión ecológica
La sucesión ecológica es el marco conceptual en el
cual se basa la restauración ecológica. Los ecosistemas o comunidades que han
sido degradados llevan acabo por sí mismos eventos de recuperación que son
parte de un proceso de sucesión. El conocimiento de los procesos de sucesión de
los diversos ecosistemas o comunidades permite plantear diferentes enfoques
para realizar una restauración ecológica con éxito. A continuación se presentan
los principales modelos e hipótesis acerca de la sucesión ecológica, que es un
intento por dar una visión general de esta vertiente de la ecología.
La sucesión fue descrita a principios de este siglo
por Clements, quien la definió como un proceso sinecológico de eventos
graduales y recurrentes que tienden a llegar al equilibrio en las comunidades. Una
década después, Gleason propuso la Teoría Individualista, de acuerdo con la
cual la sustitución de especies en el proceso de sucesión no tiene una
secuencia determinada, ya que cada especie responde de manera específica a las
interacciones bióticas y abióticas del hábitat. Por lo tanto, la sucesión tiene
un carácter más individualizado, menos predecible y por ende, las comunidades
no siempre convergen en el climax climático.
Walt propuso en 1947 el concepto de “sucesión
cíclica”, el cual postula que las comunidades se encuentran en equilibrio y que
los cambios que éstas experimentan se deben no a procesos de sucesión sino a
eventos cíclicos a pequeña escala.
En 1954 Egler presentó dos modelos de sucesión. El
primero llamado florística de relevo, que consiste en el remplazo de una
comunidad vegetal por otra (Hipótesis de monoclímax de Clements). El segundo,
conocido como el Modelo de la composición florística inicial, establéele que
todas las diferentes especies características de una comunidad se encuentran
desde el inicio del proceso de sucesión en forma de semillas o propágulos, cada
una con tasas diferenciales de establecimento, crecimiento, reproducción y
sobrevivencia a través del tiempo. Es decir, la composición y estructura de la
comunidad varía gradualmente sin un remplazo total de una comunidad por otra.
En 1975 Whittaker planteó el concepto de patrón
climático, que está derivado de la hipótesis clementsiana de monoclímax. En un
área con un régimen climático dominante se identifican diferentes condiciones
climáticas a menor escala: en una zona, una localidad o un micrositio. Estas
condiciones climáticas locales se originan de la combinación de un conjunto de
factores como son el clima, el suelo, la topografía y los eventos de
perturbación. El resultado de la interacción de estos factores es el
establecimiento de un conjunto de comunidades vegetales que varían en un gradiente
ambiental o un patrón climático.
Un año después, Horn desarrolló el modelo conocido
como “remplazamiento árbol por árbol”, que permite predecir los cambios en la
composición y estructura de una comunidad arbórea con base en dos aspectos
básicos, 1) la probabilidad que tiene un individuo de ser remplazado por otro
de la misma o de diferente especie en un intervalo de tiempo determinado, y 2)
el supuesto de una composición inicial de especies. Uno de los resultados más
interesantes de este modelo es, independientemente de la composición inicial de
especies, que las comunidades alcanzan una situación de estabilidad.
Posteriormente, Connell y Slatyer plantearon tres
posibles mecanismos para el proceso sucesorio: facilitación, tolerancia e
inhibición. En el mecanismo de facilitación las especies pioneras llegan al
sitio y modifican las condiciones ambientales del medio, haciéndolo adecuado
para la entrada de otras especies que resultan competitivamente superiores.
Bibliografía
Martínez Romero, Eduardo. 1996. La restauración ecológica. Ciencias, núm. 43, julio-septiembre, pp. 56-61. [En línea].
Sanches, Oscar. 2005. Temas sobre restauración ecológica. Instituto Nacional de Ecología
Diario Oficial de la Federación del 28 de junio de 1989. Decreto de Expropiación, pp. 31-39.